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22/04/2008 (Barrios de Luna, León, España)

Descubierto un enigmático fósil del Cámbrico

En una publicación recientemente aparecida en la revista argentina de paleontología Ameghiniana, científicos de la Universidad de Zaragoza, Valencia y Complutense de Madrid del Proyecto Cámbrico "MURERO", describen unos fósiles enigmáticos procedentes de Los Barrios de Luna (León).
Se tratan de pequeños fósiles de edad cámbrica (520 millones de años) muy bien conservados y que pertenecen al grupo de los equinodermos carpoideos (parientes de estrellas y erizos de mar actuales). Los carpoideos vivieron en los mares paleozoicos y su anatomía es extraña y muy controvertida. Son totalmente asimétricos, algunos tienen cola y la boca por ejemplo ocupa la parte frontal derecha del animal. Todas estas características no están presentes en los equinodermos actuales. Esta extraña anatomía es la responsable de que los paleontólogos discutan de a que grupo de animales pertenecen, sin llegar a ponerse de acuerdo.

Dentro de los carpoideos existen varios grupos de nombres impronunciables y a cual de ellos más enigmático: cincta, ctenocystoidea, soluta, cornuta y mitrata. Los fósiles encontrados en la localidad leonesa pertenecen al grupo de los cincta. Estos animales poseen forma de raqueta de tenis y en su parte anterior un opérculo cuya función es desconocida.

En este trabajo se explica que este opérculo seguramente estuvo relacionada con el rudimentario mecanismo de alimentación que utilizan estos animales. Actualmente los equinodermos utilizan unos pequeñísimos pies para alimentarse. Con ellos, capturan partículas del fondo del mar. En el cámbrico la alimentación era muy distinta. En concreto estos cincta lo que hacía es adsorber enormes cantidades de agua por la boca, que estaba en posición frontal derecha. El agua pasaba a una gran faringe que captaba los nutrientes y el sobrante era expulsado por el opérculo. A lo largo de la evolución del grupo existen multitud de estructuras que permiten expeler agua con más eficacia. Sería a grandes rasgos un mecanismo similar al que realizan uno de nuestros parientes más lejanos, los tunicados o urocordados. Es por ello que los cordados y equinodermos más primitivos tenían una forma muy parecida de alimentarse. La referencia completa es: Zamora, S., Liñán, E., Gámez Vintaned, J.A., Domínguez Alonso, P. & Gozalo, R. 2007. Nuevo carpoideo de la clase Cincta Jaekel, 1918 del norte de España: inferencias sobre la morfología funcional del opérculo. Ameghiniana 44 (4): 727-738.

Por último indicar que el trabajo se ha realizado gracias a la cooperación de profesionales y aficionados. El descubridor de los fósiles Fernando Gracia, aficionado a la paleontología contactó con los paleontólogos para que estos interesantes fósiles fueran estudiados y publicados.




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