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12/12/2010

¿Donde está todo el mundo?


Hace unos días la Nasa presentó el descubrimiento de una bacteria muy especial que vive en el Lago Mono de California (EE.UU.). Esta bacteria es capaz de vivir en un medio rico en Arsénico, hasta ahora considerado como un elemento letal para la vida. Además de vivir con arsénico, es capaz de incluirlo en su ADN, al sustituir el fósforo en sus cadenas moleculares. Por tanto el arsénico es un elemento que se añade a los que hasta se conocía que forman a los seres vivos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo. Un descubrimiento de esta naturaleza abre un camino enorme para la investigación de la vida fuera de la Tierra. Cada vez hay más elementos formadores de vida, y la diversidad de la vida podría ser tan diversa como se han imaginado los escritores de Ciencia Ficción. Mucha ha sido la repercusión de esta noticia, pero ahora queremos recomendar un reportaje de Javier Sampedro en el País Digital titulado ¿Donde está todo el mundo? Os adjuntamos algunos fragmentos para animaros a leer el artículo completo.



Richard Hoover, de la NASA, y Alexéi Rozanov, del Instituto Paleontológico de Moscú, presentaron en agosto de 2004 en Denver (Estados Unidos) una ponencia titulada Nuevas evidencias de la presencia de microfósiles indígenas en las condritas carbonáceas. Son los meteoritos más infrecuentes -hay menos de cien impactos registrados en el planeta en toda la historia- y provienen de cuerpos celestes, probablemente cometas, que llevan vagando por el espacio desde los orígenes del sistema solar, hace 4.600 millones de años. Son testigos de la infancia remota de nuestra vecindad. La más famosa de todas las condritas carbonáceas el meteorito de Orgueil.

Hoover y Rozanov han descubierto en el interior del meteorito Orgueil los restos fósiles de unas estructuras biológicas muy bien conocidas por los microbiólogos: las alfombras de cianobacterias, unas asociaciones de microbios fotosintéticos (capaces de convertir la luz solar en energía biológica) que se cuentan entre los más antiguos rastros de vida fósil hallados en la Tierra, en depósitos de hace unos 3.500 millones de años. ¿Llegaría la vida a la Tierra en un meteorito similar al Orgueil, pero caído hace más de 4.000 millones de años? "No creo que sea el caso", responde Hoover en conversación telefónica con EL PAÍS. "De hecho, esa es una de las razones por las que nuestro trabajo ha sido más criticado. La gente dice: '¿Pero cómo van a ser esas estructuras más viejas que el Sistema Solar, si son tan parecidas a las formas de vida de la Tierra? Es cierto que estoy convencido de que el meteorito de Orgueil, como otras condritas carbonáceas, son restos de cometas. Y no cabe duda de que contiene diamantes y otros materiales que hemos podido datar en 4.600 millones de años, y son por tanto más antiguos que el Sistema Solar. Pero no creo que las estructuras biológicas contenidas en él, los microfósiles, sean tan antiguas".

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