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23/05/2011

El sueño del neandertal. Por qué se extinguieron los neandertales y nosotros sobrevivimos

 
Clive Finlayson es un biólogo estudioso de las aves que empezó a interesarse por la evolución humana hace más de dos décadas. Investigador del Museo de Gibraltar y director de su División de Patrimonio, dirige desde 1991, junto a Christopher Stringer, Joaquín Rodríguez Vidal y Francisco Giles Pacheco, el proyecto de excavaciones en las cuevas de Gibraltar. En las propias palabras de Finlayson, el complejo de cuevas del Peñón constituyó una auténtica “Ciudad Neandertal”, en la que vivieron las últimas poblaciones de esta especie, cuya excavación ha aportado nuevos y valiosos datos para comprender la vida y las capacidades de los neandertales. Acaba de publicar un interesante libro titulado "El sueño del neandertal. Por qué se extinguieron los neandertales y nosotros sobrevivimos"


La visión que aporta Finlayson al problema de la extinción de los neandertales, y que explica magistralmente en su libro, es muy sencilla y, a la vez, revolucionaria: los neandertales no se extinguieron por la competencia con los cromañones, sino que fue un profundo cambio ecológico, debido a su vez a un cambio climático, el que redujo sus poblaciones hasta la extinción. Desde su punto de vista, los cromañones, simplemente, fueron ocupando un territorio que había quedado libre y su expansión no fue la causa de la extinción de los neandertales, sino su consecuencia.

Para argumentar sus ideas, Finlayson comienza explicando los mecanismos físicos que rigen los cambios climáticos y su incidencia en los ecosistemas y en la evolución biológica, especialmente en la de los primates, el grupo zoológico al que pertenecemos. También se detiene a explicar los fundamentos de la ecología evolutiva y nos presenta una idea especialmente interesante a la que denomina “la supervivencia de los más débiles” (basada en el mecanismo de especiación alopátrica). En momentos de estabilidad ambiental, los individuos mejor adaptados, los “más fuertes”, prevalecen en las áreas centrales y mejores, mientras que los “más débiles” se ven obligados a subsistir en la periferia, donde las condiciones no son tan favorables. Si llega a producirse un cambio ecológico profundo, que afecte a la totalidad del área de distribución de la especie, es previsible que los acomodados habitantes de las áreas antaño mejores encuentren difícil el adaptarse a la nueva situación. Por el contrario, aquellas poblaciones acostumbradas a subsistir en circunstancias adversas, seguramente serán las que se encontrarán en las mejores condiciones para arrostrar las nuevas condiciones ecológicas. La supervivencia de unos linajes frente a otros se convierte así en un juego contingente, determinado por la fortuna de “estar en el lugar adecuado en el momento oportuno”.

Una vez establecidos los fundamentos de su teoría, en los siguientes capítulos Finlayson recorre, con una erudición envidiable, las edades de la evolución humana, desde su comienzo hace, tal vez, unos siete millones de años, hasta el Neolítico. Por las páginas del libro pasan todas las especies del actual registro fósil de la evolución humana, situadas con precisión en su cronología y en su medio ambiente, tal como la ciencia las conoce a día de hoy.
 Los últimos datos procedentes de la paleantropología, de la paleontología de mamíferos, de la palinología (estudio de la vegetación del pasado a través del análisis del polen fósil), de la arqueología y de la genética se van trabando unos con otros para ofrecer un recorrido completo, exhaustivos y ameno de la evolución humana.

Pero además  del rigor, la erudición y el estilo ágil del su autor, lo que confiere un valor especial a “El sueño del neandertal”, es la propuesta científica que vertebra todo el relato que Finlayson hace de la evolución humana. Su punto de vista, según el cual la evolución humana no es diferente de la de otras criaturas y que, como la de todas ellas, está ligada a los cambios medioambientales, es aplicado a todos los episodios de la historia de nuestro linaje para enhebrar una serie de explicaciones coherentes entre sí y con la idea fundamental del libro. De este modo, yendo más allá de proponer una hipótesis novedosa sobre la extinción de los neandertales, Finlayson construye un escenario evolutivo que abarca y da sentido a toda la evolución humana; algo no exento de mérito, desde luego.
Inevitablemente, muchas de las propuestas de Finlayson son discutibles, porque en muchas partes del relato los mismos datos pueden sostener interpretaciones distintas. Y es precisamente en esos puntos de disensión donde brilla la principal valía de sus planteamientos: que son perfectamente refutables. Las hipótesis de Finlayson están tan claramente expresadas y existe una relación tan precisa entre éstas y la evidencia empírica, que es fácil imaginar qué nuevos datos reforzarían o revocarían cada una de ellas. Se trata, pues, de ideas fecundas que orientan la investigación futura. 

En este sentido, “El sueño del neandertal” es mucho más que un libro original sobre el problema de la extinción de los neandertales o una completa y actualizada crónica de la evolución humana. Las ideas que con tanta claridad expone Finlayson constituyen la vanguardia de los estudios sobre la evolución humana y estoy seguro de que serán muy influyentes en los próximos años.

La referencia completa es: Clive Finlayson (2010). “El sueño del neandertal. Por qué se extinguieron los neandertales y nosotros sobrevivimos”. Editorial Crítica (Colección: Drakontos). 256 páginas.  ISBN: 978-84-9892-146-5.


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