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13/05/2013

Extinción de los dinosaurios: un proceso instántaneo o gradual

Un gran meteorito impactó sobre la Tierra hace 65 millones de años. Produjo una destrucción medioambiental considerada como el efecto asesino que extinguió a la mayor parte de los dinosaurios. Para demostrarlo, los investigadores buscan por todo el mundo evidencias que relacionen el nivel geológico del impacto con los fósiles de dinosaurios. Las pruebas que empezamos a tener nos dan información de un escenario complicado de resolver.

El registro fósil de dinosaurios es fragmentario y escaso, dicho de otra manera, no hemos encontrado fósiles en todas las rocas de la época en que vivieron. Recuperar ejemplares completos, como los encontrados en la Patagonia (fofografía), es algo excepcional. Es fácil de entender: cuando un vertebrado muere en tierra firme, lo habitual es que los carnívoros pequeños, invertebrados y el sol terminen destruyendo hasta la más mínima parte de su carcása. Solo cuando sucede un enterramiento rápido, por ejemplo cuando un animal vivo queda atrapado en una avenida, se puede producir la fosilización.

Hasta el momento, no se ha encontrado una acumulación de huesos de dinosaurios coincidiendo con el nivel del impacto en ninguna parte del mundo. Esta significativa ausencia ¿indica que el impacto no afectó a los dinosaurios? ¿Se trata de un problema de conservación de los fósiles dinosaurios o, simplemente, la mayoría de los dinosaurios ya se habían extinguido antes del impacto?

Estas preguntan han sido el centro del debate durante muchos años entre los llamados impactistas y gradualistas. Unos apuntaban a una extinción brusca e instantánea coincidiendo con el impacto. Otros argumentaban que durante el último millón de años del Cretácico se produjo una degradación de los ecosistemas por diferentes causas, entre ellas un exagerado vulcanismo que habría diezmado las poblaciones de dinosaurios. En ese escenario, el meteorito no sería el ‘agente asesino’, sino únicamente un efecto añadido.

La respuesta había que buscarla en los pocos lugares del mundo donde se encuentran rocas continentales de hace 65 millones de años. El lugar mejor conocido es el centro de Estados Unidos. Se prospectaron con intensidad sus rocas, encontrándose fósiles de dinosaurio de manera significativa, excepto en los últimos metros del Cretácico. Algunos investigadores lo han considerado como la evidencia de la extinción antes del límite (y por tanto, del impacto del meteorito). Recientemente se ha llenado este hueco con el descubrimiento de algunos fósiles fragmentarios cerca del límite, pero se ha añadido una complicación más.

En el sur de EE. UU. (Nuevo México), en un área situada únicamente a unos miles de kilómetros del lugar del impacto, se han encontrado restos de dinosaurios hadrosáuridos. Estos fósiles se han recuperado en rocas datadas unos cientos de miles de años después del impacto. Estas dataciones se han realizado con diferentes métodos y se han publicado en prestigiosas revistas. Esto parece indicar que al menos, algunos dinosaurios se extinguieron en Norteamérica después del impacto. Datos similares pero más fragmentarios han sido publicados en China y la India. ¿Son estas evidencias la prueba de que el impacto no fue la causa de la extinción de los titanes?

Aunque venimos hablando de la extinción de los dinosaurios, es momento de recordar que las aves son un grupo de dinosaurios. Morfológicamente tienen poco que ver con los grandes titanes, pero evolutivamente forman parte de su mismo linaje. Es decir, que cuando hablamos de extinción de dinosaurios, nos referimos a casi todos, menos los aves.

Retomemos el hilo argumental. El descubrimiento de dinosaurios en la base del Terciario no significa que el impacto no fuera el principal ‘asesino’, pero matiza sobre que fuera un proceso instantáneo como claman los impactistas más ortodoxos. La extinción de las especies de dinosaurios fue un proceso complejo, en el que el impacto tuvo un papel fundamental. Para poder entenderlo y monitorizar en un modelo fiable es necesario tener información de lugares alejados del impacto.

Es el caso de los yacimientos de los Pirineos, especialmente de Huesca. Aragón es uno de los pocos lugares del mundo donde tenemos el registro continuo de rocas del tránsito Cretácico-Terciario. Conoceremos lo que pueden aportar al modelo de extinción de los dinosaurios en la siguiente entrega.

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