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24/02/2018

Neandertales del interior de la Península Ibérica: Los Casares, Guadalajara

¡qué frio y qué poca comida debió haber en el interior de la Península Ibérica cuando las glaciaciones dominaban Europa. Las condiciones debían de ser muy duras para la vida durante las frías épocas en las que dominaban el hielo, la fría estepa pelada y seguramente, el viento. Las condiciones extremas obligaron a algunos animales, especialmente los herbívoros y carnívoros de gran tamaño a refugiarse en las regiones costeras, Asturias, Cantabria, País Vasco, y en todo el mediterráneo español. La Meseta se quedaba vacía, pero la extinción inevitable de la Gran Fauna se ralentizó en las costas españolas, algunas especies como el león lograron sobrevivir hasta los 6.000 años… pero esas son otras historias.


Hoy queremos hablar en Aragosaurus de los neandertales, los últimos probablemente que habitaron en España. Su desaparición en la Meseta, hace alrededor de 40.000 años parece estar ligada a la pérdida de los grandes animales de los que se alimentaban y seguramente les proporcionaban pieles, grasa, huesos...  Es curioso, a medida que se van haciendo nuevos estudios y nuevos descubrimientos, se puede ver que los neandertales fueron perfectamente capaces de sobrevivir a las duras condiciones climáticas, a las que estaban acostumbrados desde hacía más o menos 100.000 años  y seguramente también a la escasez de caza mayor durante las edades del hielo. Entonces ¿qué pasó? ¿Por qué desaparecen hace alrededor de 40.000 años?

La búsqueda de respuestas al porqué de esta desaparición solo puede satisfacerse con más estudios científicos en viejos o también recién descubiertos yacimientos. Este es el caso de Los Casares, en Guadalajara, un importante yacimiento conocido desde finales del s. XIX.

El estudio de la Cueva de los Casares comenzó a finales del siglo XIX al descubrir restos óseos en los sedimentos del interior, aunque fue en los años 1960 cuando se hicieron las primeras excavaciones arqueológicas en la cueva dirigidas por Ignacio Barandiarán, entonces profesor de la Universidad de Zaragoza, junto con estudiantes, hoy profesores de la Universidad de Zaragoza e investigadores del IUCA, como Pilar Utrilla. Desde entonces, y hasta hace sólo unos años, el yacimiento quedó sin estudiar. Un joven profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Alcaraz-Castaños, reabre las investigaciones de Los Casares junto con un amplio equipo multidisciplinar en el que se integra la aragosaurera Gloria Cuenca.

Los Casares es un importante yacimiento que se encuadra en un proyecto más amplio sobre las dinámicas de la población humana, especialmente las poblaciones de neandertales, en la región central de la Península Ibérica durante el Pleistoceno Superior, es decir, entre los 100.000 y los 12.000 años. Dicho proyecto se coordina desde el Neanderthal Museum (Mettmann, Alemania) y está dirigido por Alcaraz-Castaños y los investigadores Alemanes.  Los sedimentos del Seno A de la Cueva de los Casares constituyen un documento excelente para valorar las teorías clásicas sobre el poblamiento paleolítico del centro de la Península Ibérica durante el Pleistoceno superior.

La idea preponderante de una Meseta visitada esporádicamente por los neandertales con su industria musteriense, o directamente despoblada en las oscilaciones frías, es la predominante. No parece que los humanos modernos penetraran tampoco en el interior peninsular hasta bastante más tarde, cuando las condiciones mejoraron y empezaron a  asentarse los humanos modernos conocidos como magdalenienses en territorios interiores. Estuvo la meseta “vacía” de pobladores humanos desde el final de las ocupaciones musterienses tardías (40.000 años aproximadamente) hasta prácticamente el Magdaleniense (18.000 años).

La Cueva de los Casares albergaba a un grupo de esos últimos neandertales de la meseta, desaparecidos hace unos 40.000 años pero que sobrevivieron un poco más (hasta los 30.000 años más o menos) en el sur de la Península, en las Cuevas de Gibraltar. Los Casareños cazaron lo que pudieron en los alrededores de la cueva, en las bellas tierras cerca de Riba de Saelices, en Guadalajara. La cueva es grande por lo que les proporcionaría buen refugio, y está cerca de un rio, por lo que no les faltaría el agua. Los castores poblaban el río, los bisontes, ciervos, toros y otros grandes herbívoros sirvieron de alimento para hombres y carnívoros como leopardos, linces y zorros. Hombres y animales coexistieron durante uno de los llamados periodos cálidos (MIS3) de la última gran glaciación conocida en Europa como Würm.

Además, el trabajo coordinado de arqueólogos, paleontólogos y geólogos ha permitido conocer la estratigrafía de la cueva, clasificar la fauna, el polen y la industria lítica encontrada en los sedimentos proporcionando un importante “álbum de fotografías” de los neandertales del interior peninsular. No tuvieron competencia con otros humanos, fueron los dueños absolutos de las tierras cercanas a La Alcarria y el Señorío de Molina, antes, mucho antes de la llegada de los humanos modernos a la región. Los de hoy se llaman Rayanos.

Si quieren saber más sobre cómo se estudia una cueva, los grandes animales cazados por los neandertales de los casares, los micromamíferos y otros métodos que han permitido datarlos en 40-45 mil año, pueden leer el artículo publicado en la revista PlosOne.

Alcaraz-Castaño, M; Alcolea-González, J; Kehl M; Albert R-M; Baena-Preysler J; de Balbín-Behrmann R; Cuartero F; Cuenca-Bescós G; Jiménez-Barredo F; López-Sáez JA; Piqué R; Rodríguez-Antón D; Yravedra J; Weniger G-Ch. 2017. A context for the last Neandertals of interior Iberia: Los Casares cave revisited. PlosOne, Crossref DOI link: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0180823


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