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25/11/2019

Molestaron los humanos a los murciélagos en las cuevas de Atapuerca

El nuevo trabajo publicado por miembros del equipo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza lleva por título: “Did humans disturb bats? Exploring the hominin-chiropter interactions in the Sierra de Atapuerca sites (early to Middle Pleistocene, Spain)”. O en castellano “¿Molestaron los humanos a los murciélagos? Explorando las interacciones entre homininos y quirópteros en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Pleistoceno inferior y Medio, España)”. En este trabajo, desarrollado a partir del estudio de cuatro yacimientos paleoarqueológicos del complejo de Atapuerca (Burgos), la investigadora Julia Galán y colaboradores han analizado las variaciones en las asociaciones registradas de murciélagos fósiles, y su posible correlación con distintas variables, especialmente el clima y la presencia de humanos en los yacimientos.
Los fósiles de murciélago aparecen frecuentemente en el registro paleontológico de yacimientos en cuevas del Pleistoceno. En ocasiones, se encuentran en niveles con evidencias de presencia humana. Al igual que ocurre con otros pequeños vertebrados, las variaciones observadas en las asociaciones fósiles de murciélagos a través de una secuencia estratigráfica pueden ser correlacionadas con fluctuaciones paleoclimáticas y paleoambientales. Pero, además, como muchas especies de quirópteros son animales típicamente cavernícolas, estas variaciones podrían, también, estar influenciadas por la presencia simultánea de humanos en esas mismas cuevas.

En este estudio, publicado en la revista científica internacional Quaternary Science Reviews, se ha analizado el registro fósil de murciélagos a través de las secuencias estratigráficas de cuatro yacimientos de la Sierra de Atapuerca: la Sima del Elefante, la Gran Dolina, Galería y la Sima de los Huesos. Los niveles estratigráficos estudiados comprenden un rango temporal de alrededor de un millón de años, desde el Pleistoceno inferior (1,2 millones de años de antigüedad) hasta el Pleistoceno Medio (200 mil años antes del presente). Las evidencias de presencia humana en las cuevas estudiadas se suceden a lo largo de este periodo, desde los homininos más arcaicos hallados en la Sima del Elefante, pasando por el Homo antecessor del nivel TD6 de la Gran Dolina, y finalmente una especie más reciente, relacionada con el linaje neandertal, a la que pertenecerían los humanos hallados en la Sima de los Huesos, y probablemente los que habitaron en el nivel TD10 de la Gran Dolina y en Galería.
En este estudio, llama la atención un marcado deterioro en las asociaciones de quirópteros, detectada en los niveles más recientes (a partir de los 500 mil años y en adelante) y evidenciado por un descenso en la diversidad de especies registradas. En el caso del nivel TD10 de la Gran Dolina, este deterioro va acompañado, además, de un cambio en el tipo de ocupación de la cueva por parte de la especie de murciélagos dominante, Myotis myotis, identificado a partir de un cambio en el patrón de mortandad de estos murciélagos. Aparentemente, en este nivel la especie deja de usar la Gran Dolina como cueva de cría, y la ocupación se produce en los meses de hibernación. La sucesión de eventos de frío extremo en los periodos glaciares entre 500 mil y 250 mil años antes del presente podría explicar el empobrecimiento de las asociaciones de murciélagos en niveles con estas cronologías, así como el cambio en el tipo de uso de las cuevas. Sin embargo, algunos aspectos llaman la atención. En niveles aproximadamente contemporáneos de cuevas distintas existen diferencias en la composición de las asociaciones de murciélagos registradas, siendo el nivel LU6 de la Sima de los Huesos (donde no hubo ocupación humana) más diverso que el nivel TD10 de la Gran Dolina (donde hubo una ocupación humana intensiva).

Por otro lado, esta disminución en la paleodiversidad detectada en quirópteros en estas cronologías no se observa en otros grupos de pequeños vertebrados de hábitats no cavernícolas, por lo que cabe preguntarse por qué los eventos climáticos les habrían afectado de manera diferente. Por último, es llamativa la existencia de evidencias de un uso estacional de la Gran Dolina durante los meses de verano por parte de los humanos (al menos en el subnivel TD10.2), momento en el que patrón de mortandad de los quirópteros parece reflejar una ocupación de la cueva como lugar de hibernación. El declive de las asociaciones de murciélagos que habitaban en las cuevas de la Sierra de Atapuerca en el Pleistoceno Medio pudo haber sido determinado, pues, por la presencia de grupos humanos que contaban con una tecnología más avanzada que sus predecesores en el Pleistoceno inferior.
La referencia al trabajo completo es: Galán, J., Núñez-Lahuerta, C., López-García, J. M., & Cuenca-Bescós, G. (2019). Did humans disturb bats? Exploring the hominin-chiropter interactions in the Sierra de Atapuerca sites (early to Middle Pleistocene, Spain). Quaternary Science Reviews, 226, 106018. https://doi.org/10.1016/j.quascirev.2019.106018



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