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05/01/2010 (Wyoming, EE.UU.)

El plesiosaurio comedor de ictiosaurios


El descubrimiento de esqueletos fósiles de vertebrados articulados, con los huesos en su posición anatómica es uno de esos momentos con el que sueña cualquier paleontólogo. Son descubrimientos raros y cuando se producen difíciles de excavar y de preparar. A pesar empiezan a ser abundantes en algunos grupos del Mesozoico como son los plesiosaurios. Acaba de publicarse en la revista norteamericana Journal of Vertebrate Paleontology un esqueleto de plesiosaurio de Wyoming (EE.UU.) con una antigüedad de unos 160 millones de años (día arriba o abajo). Si es significativo encontrar el ejemplar completo, aún lo es más al haberse encontrado los restos fósil de otro pequeño reptil situados cerca de donde debía estar el estómago del plesiosaurio.


Durante el Jurásico Superior el centro de Norteamérica estaba ocupado por un mar que los geólogos llaman “Sundacea Sea”. En este mar vivían cefalópodos y otros invertebrados que servían de alimento a reptiles marinos como son los plesiosaurios, ictiosaurios. Pero la nueva evidencia de Wyoming indica que los plesiosaurios también devoraban a ictiosaurios, al menos de pequeño tamaño. El esqueleto del plesiosaurio es similar a Pantosaurus y tiene en su interior huesos fósiles parcialmente digeridos de un ictiosaurio juvenil (ver fotografía).

Los investigadores han podido identificar pequeños huesos que parecen pertenecer a un ictiosaurio inmaduro (prenatal). Esto es algo extraño porque se conoce que los ictiosaurios daban a luz a sus crías en un avanzado estado de desarrollo. Se trata de los únicos “reptiles” que no pondrían los huevos en tierra firme y podrían “parir” en el agua, presentando una convergencia en este comportamiento con los mamíferos. La pregunta es que hace este bebe de ictiosaurio dentro de un plesiosaurio.

La respuesta es complicada, pero los investigadores avanzan una respuesta. Los ictiosaurios con embriones en su interior podían expulsarlos cuando la madre estuviera muriéndose, o incluso un poco después de muerta como modo de conservar su prole. Esa es una las maneras que se ha explicado los fantásticos fósiles del género Stenopterygius de Holzmaden (Alemania). Algunos ejemplares se han conservado con pequeños individuos en el momento de nacer. Estos pequeños individuos pudieron ser fácilmente predados por los plesiosaurios al acecho de la muerte de la ictiosaurio madre. Es solo una hipótesis pero abre una puerta fantástica para seguir investigando sobre las relaciones tróficas entre los vertebrados marinos del Jurásico.

La referencia completa del trabajo es: F. Robin O’keefe, Hallie P. Street, Jean Pierre Cavigelli, John J. Socha y R. Dennis O’Keefe. 2009. A plesiosaur containing an ichthyosaur embryo as stomach contents from the Sundance Formation of the Bighorn Basin, Wyoming. Journal of Vertebrate Paleontology, 29(4): 1306-1310.

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