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25/07/2010 (Obón, Teruel, España)

Estudiando cubiles de hiena del Pleistoceno


Acaba de publicarse el libro que recoge las actas de la “Primera reunión de científicos sobre cubiles de hiena y otros grandes carnívoros en los yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica” que reunió en Madrid del 21 al 24 de enero de 2009 a arqueólogos y paleontólogos especialistas en el tema. Nuestro grupo estuvo representado por una comunicación sobre la Cueva de los Huesos de Obón que presentó Gloria Cuenca. En ese trabajo se describía la asociación de vertebrados, se situaban en su contexto estratigráfica y se daban a conocer las pruebas que indicaban que se trataba de un cubil de hienas del Pleistoceno Medio. En este trabajo se describían las marcas de predación y los coprolitos que se encuentran entre los huesos.

Os adjuntamos el resumen del trabajo: Un importante nivel de restos fósiles de grandes mamíferos fue descubierto a finales de los años 1990 por los espeleólogos del Farallón. El nivel se encuentra en la Cueva de los Huesos, que está excavada en calizas masivas del Jurásico Marino del Macizo de las Muelas de Obón (Teruel). La cueva, con un desarrollo de 111 metros se divide en tres pequeñas salas conectadas por pasajes alineados en dirección Norte-Sur. El nivel fosilífero se encuentra en la última sala, la cual pudo ser la cámara principal y estar abierta, por la pared sur, durante el Pleistoceno Medio. La asociación de carnívoros, Canis lupus, Vulpes cf. vulpes, Felis silvestris, Crocuta crocuta, Meles meles, grandes herbívoros, Stephanorhinus hemitoechus, Equus cf. mosbachensis, Bison cf. schoetensacki, Capra sp., Cervus elaphus y pequeños mamíferos, Erinaceus, sp., Rhinolophus sp., Apodemus sp. y Allocricetus bursae correzensis, es característica del Pleistoceno Medio del interior peninsular. Las hienas, aunque representadas en pequeña cantidad (dientes y huesos aislados), son las causantes más probables de la acumulación de los grandes herbívoros, tanto por la alteración que presentan los huesos, especialmente las epífisis de los huesos largos, como por la gran abundancia de coprolitos de hiena asociados a la acumulación ósea. El resto de los carnívoros acudirían esporádicamente a la cueva para alimentarse de los restos abandonados por las hienas. La ausencia de marcas de corte y otras evidencias de intervención humana descartan de momento que la acumulación ósea haya sido producida por humanos

La referencia completa es:

Cuenca-Bescós, G., Ramón del Río, D., Canudo, J.I. 2010. La cueva de los huesos de Obón: Un cubil de hiena del Pleistoceno Medio de Teruel (NE España). Actas de la I Reunión Científica sobre cubiles de hiena (y otros grandes carnívoros) en los yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica. Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares 2009, 270-280.
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