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28/09/2009 (Josa, Teruel, España)

Caracoles comiéndose huevos de dinosaurios

El título de esta noticia es una frivolidad que nos hemos permitido, pero es del todo cierto. En las recientemente finalizadas XXV Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología realizadas en Ronda (Málaga), los aragosaureros en colaboración con José Antonio Gámez hemos presentado las primeras evidencias de cáscaras de huevo de dinosaurio raídas por pequeños gasterópodos. En la fotografía se puede ver el espectacular ejemplo de las señales producido por un caracol al raspar la cáscara para alimentarse de la materia orgánica que contiene o pequeños microorganismos que pudieran vivir en la cáscara. Hemos encontrado estas pequeñas marcas en el interior y el exterior de las cáscaras por lo que fueron raspadas cuando el huevo estaba roto.
El yacimiento de La Cantalera tiene una excepcional abundancia en cáscaras de huevo de vertebrados. Hemos recuperado miles de fragmentos, pero solo unos pocos presentan este tipo de bioerosión. La Cantalera tiene una edad Hauteriviense superior – Barremiense superior. Entre los restos de vertebrados se han identificado un total de 29 taxones diferentes incluyendo dinosaurios, cocodrilos, tortugas, pterosaurios mamíferos y anfibios. Además de los restos esqueléticos, en La Cantalera abundan los restos indirectos, especialmente coprolitos y fragmentos de cáscara de huevo. Se han diferenciado al menos siete ootaxones, pertenecientes a las oofamilias Elongaloolithidae, Prismatoolithidae, Spheroolithidae?, Krokoolithidae y Testudoolithidae.   El fragmento de cáscara con las marcas de bioerosión se ha asignado a cf. Prismatoolithus. El fragmento de cáscara de huevo presenta ser dos estructuras bioerosivas sobreimpuestas, una en la superficie exterior y otra en la interior. Ambas presentan características compatibles con raspaduras (scrapings) hechas por pequeños invertebrados con un comportamiento de pacer (pascichnia) epilítico. La pista bioerosiva de mayor tamaño puede asignarse al icnogénero Radulichnus. La morfología y dimensiones de ambas pistas de bioerosión son compatibles con haber sido producidas por un animal provisto de rádula. Las dimensiones de los surcos y crestas que se observan en ambas permiten aventurar que es probable que respondan al mismo productor, si bien ejercitando diferentes técnicas de raspado.   Si bien los datos disponibles son escasos, podemos asumir como hipótesis plausible que estas pistas fósiles sobre cáscara de huevo de dinosaurio fueron producidas por un gasterópodo, probablemente un basomatóforo. Éstos son gasterópodos pulmonados de hábitat acuático y amplias estrategias alimenticias. Con la ayuda de su rádula, el productor (o productores) bien pudo aprovechar los microbios o las algas microscópicas que, a buen seguro, tapizaban este fragmento de cáscara. También es probable que explotara las sustancias proteicas existentes en la superficie externa de la cáscara, y mucho más abundantes en su cara interna. La mayor concentración de proteínas en esta última justificaría la técnica de raspado menos depurada observada en la pista allí presente, pues la abundancia relativa de alimento así lo permitiría. [Descarga el PDF relacionado]Ver listado de noticias