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01/10/2009

¿Saurópodos con trompa?

En el blog de nuestro colega Darren Naish hemos leído una interesante artículo donde explica porque los saurópodos no tenían trompa. Las reconstrucciones de los cráneos de los saurópodos con una trompa más o menos grande es una idea del siglo pasado que defendían paleontólogos tan famosos como Bob Baker. Aunque esta propuesta no ha tenido mucho éxito, de vez en cuando vuelve en algunas publicaciones científicas y reconstrucciones de los paleoartistas. Esta hipótesis proviene de que las fosas nasales en la mayoría de los saurópodos se sitúan en la parte dorsal del cráneo. En la actualidad, los mamíferos que tienen una posición similar de las narinas tienen una trompa (elefantes), por tanto los saurópodos tendrían trompa. ¿pero tiene esto algún sentido para los saurópodos?
Darren Naish en su blog rechaza por completo la propuesta de un saurópodo con trompa, sobre todo porque se basa únicamente en la posición de las narinas. Los mamíferos que poseen en la actualidad trompas o probóscides tienen otros estructuras añadidas. Por ejemplo, los mamíferos actuales con trompas tienen en común una parte anterior (el hocico) estrecha y una parte posterior del cráneo (detrás de las órbitas) ancha. Sin embargo los cráneos de los saurópodos presentan una parte anterior ancha, e incluso más ancha que el resto del cráneo como sucede en Nigerasaurus.   La mayoría de los animales actuales con trompa tienen un cuello corto. Sin embargo, los saurópodos presentaban un flexible y largo cuello que les permitía acceder a la alimentación. La trompa ha evolucionado en los mamíferos cuando tenían la musculatura necesaria para desarrollarla o en los casos que tenían un cuello relativamente corto. Se trataría de desarrollar una ventaja evolutiva para acceder a un alimento inalcanzable por su arquitectura corporal. Esto no era necesario para los saurópodos porque con su cuello podían llegar a cualquier sitio para tomar el alimento.   Tal y como se ha apuntado en el párrafo anterior, sin duda el principal argumento es la ausencia de músculos faciales en los saurópodos que pudieran soportar una estructura tan pesada como una trompa. De hecho no se ha descrito en ningún reptil. Parece por tanto que los reptiles en general carecen de la estructura muscular en el cráneo necesaria para desarrollar una trompa. Si los tuvieran los saurópodos se observarían crestas o rugosidades en los huesos del cráneo que permitieran soportar semejante estructura.   Las trompas son órganos complejos, prensiles y que como tales requieren de sofisticado control muscular. Los elefantes tienen un enorme nervio facial con cerca de 10 mm de ancho medidos a partir de su punto emergente hasta más allá debajo de la unión de la mandíbula. Los endocráneos de Diplodocus y Camarasaurus muestran que las raíces de los nervios faciales son más bien pequeñas ( entre uno y tres milímetros de ancho, respectivamente) como apunto el investigador Fabien Knoll del MNCN. Esto demuestra que la neurología necesaria para desarrollar una trompa, está ausente en esos saurópodos.
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