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24/11/2009 (Niger, Marruecos)

Descubrimiento de singulares cocodrilos en el Sahara


Los paleontólogos norteaméricanos Paul Sereno y Hans Larsson acaban de publicar un monumental trabajo sobre los cocodrilos del Cretácico del Sahara. Se trata de un detallado estudio de los crocodiliformes encontrados por el equipo de Sahara durante sus campañas de excavación en el Sahara, fundamentalmente en Niger y Marruecos. En esas campañas se encontraron dinosaurios famosos como Nigersaurus o Jobaria, pero además se pudo recuperar algunos espectaculares ejemplares de cocodrilos que ahora describen en la revista ZooKey. Paul Sereno es el paleontólogo más mediático que existe, por una parte debido a su trabajo en los proyectos en la National Geographic, pero por otra por la capacidad de hacer investigaciones novedosas y hacer propuestas arriesgadas. Un buen ejemplo es este trabajo donde describe seis nuevos taxones: Anatosuchus minor, Araripesuchus wegeneri, Araripisechus rattoides, Kaprosuchus saharicus, Laganosuchus thaumastos, Lagonosuchus maghrebensis. Algunos los ha nombrado de manera informal como cocodrilo-rata, cocodrilo-rata, cocodrilo-perro, cocodrilo-pato..., ya tiene asegurado la difusión de la noticia por todo el mundo.

Los fósiles de los cocodrilos del Sahara vienen de niveles del Cretácico inferior. Son un buen ejemplo de la gran diversidad que alcanzaron este grupo de arcosaurios en el Mesozoico. La imagen actual de los cocodrilos es de animales semiacuáticos y carnívoros. Sin embargo en el Cretácico colonizaron los medios totalmente terrestres y algunos de ellos evolucionaron a dietas distintas. Por internet se ha publicado bastante información por lo que os hacemos un resumen de lo escrito.

El cocodrilo jabalí (Kaprosuchus saharicus) tendría unos seis metros de largo. Su principal característico sería un largo hocico y unos dientes ("colmillos") afilados con las que cortarían la carne. El cocodrilo rata (Araripisechus rattoides) sería de pequeño tamaño (menos de un metro) y tendría unos dientes adaptados a comer vegetales. El cocodrilo-tarta (Laganosuchus thaumastos) tenía unos seis metros y cabeza extremadamente planta y dientes puntiagudos. Parece una adaptación a una alimentación de peces que atraparía tras esperar pacientemente con la boca abierta. Muy curioso también sería el cocodrilo-perro (Araripisechus wegeneri), del que se han encontrando cinco esqueletos, tenía un cráneo corto y unos miembros adaptados al desplazamiento rápido por tierra.

Para los más interesados os recomendamos leer el artículo que se puede descargar gratis en pdf en la Zoo Keys
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